Émilie du Châtelet – Científica Creyente

ÉMILIE DU CHÂTELET – CIENTÍFICA CREYENTE

Yoel Kesep 17/12/2021

 

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1- INTRODUCCIÓN
2- BIOGRAFÍA
3- LA APÓSTOL DE NEWTON
4- RELIGIÓN NATURAL
5- CONCLUSIÓN
6- APÉNDICE: FRASES

 

«Al estudiar la naturaleza, se descubre una parte de las intenciones y el arte del Creador»
— Émilie du Châtelet [1]

«Émilie du Châtelet fue una talentosa científica e intelectual con mérito propio»
— Ana Pais, BBC [2]

«Émilie, la Minerva de Francia, genio vasto y poderoso, una discípula de Newton y de la verdad»
— Voltaire [3]

 

1- INTRODUCCIÓN

Gabrielle Émilie la marquesa de Châtelet, nació un día como hoy, 17 de diciembre de 1706, en París, Francia. [4]

Émilie de Châtelet fue una gran intelectual, ella fue una polímata, se destacó como lingüista, escritora, traductora, matemática, filosofa y física.

Ella no solo fue una física teórica, también fue una gran experimentadora, con su tratado sobre el calor marcó el camino para entender el papel que tiene la longitud de onda en cuanto a la radiación termal. [5]

Émilie de Châtelet jugó un papel importante en la revolución científica del siglo XVIII. Ella usó sus habilidades físicas y matemáticas para ayudar a popularizar las nuevas teorías enseñadas por Sir Isaac Newton, en esa época la mayoría de la gente todavía seguía las teorías físicas erróneas de René Descartes.

Émilie de Châtelet fue una gran exponente de la religión natural, esto es, la disciplina que haciendo uso de una combinación entre la razón y el estudio de la naturaleza, deduce por lógica la existencia del Dios Creador del Universo.

Ella vivió en una época donde las mujeres no tenían derecho al estudio, las puertas de las universidades estaban cerradas para las féminas, ante estas injusticias, Émilie pidió la participación de las mujeres en todos los derechos humanos. [6]

Émilie hoy es recordada como la primera mujer en dedicarse a las ciencias naturales en la nación de Francia, como escribió el francés Marcelo Wesfreid:

«Sedienta de conocimiento, se sumergió día y noche en el estudio de la física y las matemáticas. «Fue la primera mujer científica en Francia» [7]

Por todas estas razones, a ella se le considera uno de los mayores genios del siglo XVIII. [8]

2- BIOGRAFÍA

Louis Nicolas Le Tonnelier quien obtuvo el título de «barón de Breteuil», se casó con una dama llamada Gabrielle-Anne de Froulay. Su matrimonio dio a la luz a una niña a la cual llamaron: Émilie.

La pequeña Émilie desde su infancia creció rodeada de un ambiente intelectual, su padre El barón de Breteuil fue amigo de filósofos y en su salón de París recibía frecuentemente a científicos y matemáticos. [9]

En esa época no se permitía que las mujeres estudiaran en institutos, la pequeña Émilie estudió en casa por medio de tutores privados.

Ella fue una niña con una inteligencia impresionante, como informan María Aparicio & y Adela Alcaide:

«A los diez años ya había leído a Cicerón y estudiado matemáticas y metafísica; a los 12 hablaba inglés, italiano, español y alemán y traducía textos en latín y griego como los de Aristóteles y Virgilio» [10]

Ella era aficionada a la música y tocaba el clavecín. Pero entre todas las disciplinas que estudió, su favorita era las matemáticas. [11]

A sus 19 años Émilie se casó con el marqués du Chastellet, se convirtió en marquesa y comenzó a ser llamada «Émilie du Châtelet» [12]

Émilie de Châtelet tuvo tres hijos en su matrimonio: Gabrielle Pauline, Louis Florent y Victor-Esprit.

Émilie de Châtelet continuó estudiando y tuvo como maestro a Louis Maupertuis, un prestigioso físico y filósofo francés recordado por establecer su «principio de mínima acción»

Louis Maupertuis fue un deísta, en sus obras atacó al ateísmo, también escribió diversos argumentos para demostrar la existencia de Dios. [13]

Émilie prosiguió con sus estudios, leyó a autores ingleses como Locke y Mandeville y estudió álgebra y física avanzada. Anna Marchand mencionó:

«Émilie devoraba libros de ciencia y matemáticas» [14]

También estaba bien informada sobre los avances científicos de su época, especialmente en astronomía y física. [15]

En su castillo de Cirey construyó una inmensa biblioteca, acumuló 21.000 volúmenes que incluía tanto autores antiguos como contemporáneos. Su gran biblioteca incluso superaba a muchas bibliotecas universitarias. [16]

La biblioteca de Émilie du Châtelet contenía un laboratorio con los instrumentos científicos más actualizados. [17] Eso benefició a muchos científicos ya que podían acceder a materiales necesarios para desarrollar nuevos estudios y así poder impulsar la ciencia, por ejemplo:

El físico Francesco Algarotti se benefició de la extensa biblioteca de Émilie y de su laboratorio, en el que ambos realizaron diversos experimentos de física y óptica. [18]

Émilie du Châtelet no solo fue teórica, ella también era científica experimental, por ejemplo, realizó experimentos sobre la energía, Anna Marchand menciona:

«Durante su carrera como científica, Émilie realizó experimentos sobre la conservación de la energía» [19]

Ella trabajo para probar experimentalmente su teoría según la cual la energía cinética (llamada entonces «fuerza viva») es proporcional a la masa y al cuadrado de la velocidad. [20]

Émilie du Châtelet en el año de 1740 publicó una obra titulada: Institutions de Physique (Instituciones de Física), en esa obra trató temas sobre el espacio, tiempo, materia, gravedad, movimiento, péndulos, proyectiles y fuerzas.

Ese libro de física demostró los profundos conocimientos que tenía Émilie Châtelet, su trabajo hizo que fuera reconocida entre la comunidad científica, por su gran libro incluso fue nombrada miembro de la Academia de las Ciencias de Bolonia en 1746. [21]

En la época de Émilie du Châtelet reinaba la física de Descartes, pero ella se dio cuenta que la física de Newton era superior y explicaba mejor los fenómenos físicos, como informa Celeste Olalquiaga:

«Émilie de Châtelet se adhirió a la física de Newton, dedicó mucho tiempo a la física, la mayor parte del día se dedicaba a sus estudios y experimentos» [22]

Fue la primera mujer en publicar una investigación científica en la revista de las Actas de la Academia de Ciencia Francesa, como informa un artículo:

«Se convirtió en la primera mujer en tener un artículo científico publicado en esta prestigiosa revista» [23]

Émilie trabajó e intercambió correspondencia con los filósofos y científicos más preeminentes de su época, como ser; König, Clairaut, Maupertuis, Bernoulli, Réaumur, Christian von Wolff, Leonhard Euler, Charles Marie de la Condamine y François Jacquier.

3- LA APÓSTOL DE NEWTON

Isaac Newton descubrió las tres leyes de movimiento y la gravedad universal, también inventó el cálculo.

Newton desarrolló nuevas teorías físicas, sus hallazgos los plasmó en una obra titulada:

«Principios Matemáticos sobre Filosofía Natural» [24]

Pero como es costumbre en las ciencias, sus nuevas teorías no serían recibidas fácilmente con los brazos abiertos.

Los científicos se encariñan con teorías que han sido enseñadas por largos años, cuando se presenta una nueva teoría superior la cual demuestra que las antiguas teorías son erróneas y deben ser abandonadas, los científicos neciamente oponen gran resistencia, por ejemplo;

Robert Boyle demostró que Aristóteles estaba equivocado y que los elementos básicos de la materia no eran: tierra, aire, agua y fuego.

Boyle promovió nuevas teorías confirmadas por experimentación, hoy es llamado: «El padre de la Química» [25]

Pero las correctas teorías de Boyle no fueron aceptadas fácilmente, gente muy prominente como Hobbes y Henry More de Cambridge encabezaron grandes grupos que se opusieron a las nuevas teorías de Boyle, como informa una Enciclopedia:

«Sus conclusiones crearon un revuelo inmediato, pero no fueron aceptadas universalmente. Boyle fue criticado por Thomas Hobbes, Henry More» [26]

Los antiguos médicos griegos enseñaron que la circulación de la sangre estaba vinculada con el hígado, el científico Harvey por medio de varios experimentos descubrió que era el corazón que bombeaba la sangre a través de todo el cuerpo.

A pesar de tener evidencias que demostraban que los antiguos griegos y romanos estaban equivocados, Harvey en lugar de apoyo recibió oposición, como informa una obra sobre Historias de la Ciencia:

«Cuando se publicó su libro, primero desencadenó una gran oposición, como siempre ocurre cuando ocurre un descubrimiento significativo en una ciencia que es estudiada por muchos y que está vinculada a tantas otras ciencias» [27]

Isaac Newton debía pasar el mismo camino tortuoso y difícil antes de que sus teorías fueran aceptadas.

Émilie du Châtelet era una gran física y experimentadora, ella sabía que la física de Descartes estaba equivocada y que la física de Newton era superior.

No hubo persona más adecuada para traducir la obra de Newton que Émilie, Émilie sabia muchos idiomas incluyendo latín, la obra de Newton estaba escrita en latín, además, la obra de Newton estaba basada en complejas matemáticas y, Émilie como gran matemática entendía las teorías de Newton fácilmente. Como menciona Robyn V. Young:

«La obra de Newton estaba en latín, además contaba de complejas matemáticas y una elevada teoría física, era perfecta para realizar la traducción al francés ya que era experta en lenguas y además, tenía conocimientos profundos de matemáticas y físicas» [28]

Fue así como Émilie comenzó a traducir al idioma de su país la obra «Principios Matemáticos» de Isaac Newton, ella a la traducción le agregó sus propios comentarios y notas para hacer más fácil la comprensión de las teorías de Newton, así mismo añadió las pruebas que demostraban que la física de Newton era superior a la de Descartes.

La Matemática e historiadora de la ciencia, Robyn Arianrhod, dijo:

«Newton es probablemente el científico más importante de todos los tiempos y Émilie fue una de las primeras eruditas en promover activamente su nueva forma radical de pensar» [29]

Como vemos, Émilie du Châtelet puso al alcance de otros científicos de su época la física revolucionaria de Newton, a partir de entonces, la física newtoniana pudo ser difundida, enseñada y comprendida.

Gisela Mateos es historiadora de la ciencia del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Gisela Mateos mencionó:

«Los Principia al estar escritos en latín son muy difíciles de entender; al traducirlos al francés, su número de lectores creció enormemente. Con lo cual las teorías de Newton se propagaron» [30]

A Émilie du Châtelet se le debe la introducción y difusión de las teorías de Newton en Francia, por eso ha sido llamada:

«La Apóstol de Newton» [31]

4- RELIGIÓN NATURAL

Émilie de Châtelet publicó un libro de ciencias titulado «Instituciones de física», en ese libro dedicó un capítulo entero para demostrar la existencia de Dios.

Ella mencionó que es el estudio natural que nos hace comprender la existencia de Dios, y la existencia de Dios es necesaria para la ciencia y la moral, Émilie inició su discurso escribiendo lo siguiente:

«El estudio de la naturaleza nos eleva al conocimiento de un Ser Supremo; esta gran verdad es aún más necesaria, si cabe, para una buena física que para la moral, y debe ser el fundamento, la base y la conclusión de todas las investigación que hagamos en esta ciencia» [32]

Por medio de la ciencia hemos descubierto la contingencia de los objetos dentro del universo, se le llama contingente a todo aquello que no existe por sí mismo, sino que necesita de otros para existir.

Un ser vivo no existe por sí mismo, sino que le debe la existencia a los padres de los cuales se derivó, los planetas no existen por si mismos ya que requieren de elementos que sirvan como la base que den lugar a la formación planetaria. Las estrellas no existen por sí mismas ya que necesitan de nubes de gas y polvo que permitan su formación. La materia no existe por si misma ya que necesita de átomos que la formen, y la existencia de los átomos depende de partículas elementales las cuales hacen posible su existencia.

Todo lo que existe tiene una razón de su existencia (principio de razón suficiente), pero todo aquello que necesita de otras causas para existir, no tiene la razón de su existencia en sí mismo, Émilie de Châtelet escribió:

«Todo lo que existe tiene una razón suficiente para su existencia, por lo que la razón suficiente de la existencia de un Ser debe estar dentro de él, o fuera de él: ahora bien, la razón de la existencia de un Ser contingente no puede estar dentro de él, pues si llevara la razón suficiente de su existencia dentro de él, sería imposible que no existiera, lo cual es contradictorio con la definición de un Ser contingente; la razón suficiente de la existencia de un Ser contingente debe estar, por tanto, necesariamente fuera de él, ya que no puede tenerla dentro de sí mismo» [33]

Los objetos dentro del universo son contingentes, por ende, no tienen su existencia en sí mismos, necesitan de otros para comenzar a existir, pero la explicación para la existencia de esos objetos contingentes no puede ser una cadena de seres contingentes.

Si un ser contingente debe su existencia a otro ser contingente, y ese a otro ser contingente, y ese a otro y así sucesivamente, al final tendríamos una cadena sucesiva de seres contingentes, pero dado que toda la cadena es en sí misma contingente, la cadena de seres no tiene existencia por sí misma, necesita de otra Causa que le haya aportado la existencia.

Esa Causa externa a la cadena no necesita de otros para existir, por ende, la razón suficiente de su existencia está dentro de sí misma y no fuera, por ende, esa Causa es un Ser Necesario y no contingente.

Como podemos ver, una cadena de seres contingentes requiere de una razón para su existencia, esa razón no está en la misma cadena (debido a su contingencia), por ende, la cadena de seres contingentes debe su existencia a una Causa que tiene la razón de su existencia en sí misma, esa Causa no necesita de otros para existir (no es contingente) su existencia está en su propia naturaleza, por lo tanto; esa Causa es un ser Necesario, Émilie de Châtelet escribió:

«Esta razón suficiente no puede encontrarse en otro Ser contingente, ni en una sucesión de estos Seres, ya que la misma cuestión se encuentra siempre al final de esta cadena, hasta donde puede extenderse: debemos, pues, llegar a un Ser necesario que contenga la razón suficiente de la existencia de todos los Seres contingentes, y de la suya propia, y este Ser es Dios» [34]

Émilie prosiguió:

«El Ser que ha existido desde toda la eternidad debe existir necesariamente, y sostener su existencia no de ninguna causa, porque si hubiera recibido su existencia de otro Ser, debe ser que este otro Ser existiera por sí mismo, y entonces es Aquel del que hablo, y que es Dios. Podemos ver fácilmente que remontándonos al infinito, tenemos que o bien llegar a un Ser Necesario que exista por sí mismo, o bien admitir una cadena infinita de Seres, que todos tomados juntos, no tendrán ninguna causa externa de su existencia (ya que todos los Seres caen en esta cadena infinita) y que, cada uno en particular, no tendrá ninguna causa interna, ya que ninguno existe por sí mismo, y que todos ellos sostienen la existencia de los demás en una gradación hasta el infinito. Así, es suponer una cadena de Seres que cada uno ha sido producido por una causa, y que juntos no han sido producidos por nada, lo que es una contradicción en los términos. Hay, pues, un Ser que existe necesariamente, ya que implica una contradicción que tal Ser no exista» [35]

Como vemos, desde la contingencia del universo podemos deducir la existencia de un Ser Necesario, y luego podemos inferir muchos atributos de ese Ser Supremo, Émilie de Châtelet escribió:

«Los atributos de este Ser supremo son de una pieza con la necesidad de su existencia» [36]

Ese Ser no necesita de otros para existir ya que no es contingente, por ende, nunca comenzó a existir, por lo tanto, un atributo de dicho Ser es la eternidad, Émilie de Châtelet escribió:

«Así pues, es Eterno, es decir, que no tuvo principio, y que nunca terminará, pues si el Ser Necesario hubiera empezado, sería necesario o bien que hubiera actuado antes de ser, para producirse a sí mismo, lo cual es absurdo, o bien que algo lo produjera, lo cual es contrario a la definición de un Ser Necesario» [37]

Otro atributo es que es imperecedero, dicho Ser tiene existencia eterna, algo eterno es algo que existe sin fin, en filosofía necesario es aquello lo cual lo contrario es imposible, debido a que ese Ser es eterno y su existencia es para siempre, lo contrario (tener fin) es un absurdo ya que, aquello que existe para siempre no puede tener fin, es contradictorio que lo que existe sin fin tenga fin, Émilie de Châtelet escribió:

«No puede tener fin, porque la razón suficiente de su existencia que reside en ella no puede abandonarla nunca; además, lo que es contrario a una cosa necesaria, implica contradicción, y es, por consiguiente, imposible: es, pues, imposible que el Ser necesario deje de existir, de la misma manera que es imposible que 3 veces 3 haga 8» [38]

Otro atributo es su inmutabilidad, Émilie de Châtelet explicó:

«Es inmutable, pues si cambiara no sería lo que era, y en consecuencia no podría haber existido necesariamente: es necesario que cada estado sucesivo tenga su razón suficiente en un estado precedente, que en otro, y así sucesivamente: como en el Ser necesario nunca se llegaría al el último estado, puesto que el Ser nunca comenzó, cualquier estado sucesivo carecería de razón suficiente, si fuera susceptible de sucesión; así, no puede haber cambio, ni sucesión en el Ser necesario» [39]

Otro atributo es su simplicidad, es decir, ese Ser no está compuesto de partes, Émilie explicó:

«De lo que se acaba de decir se desprende que el Ser necesario no puede ser un Ser compuesto, que sólo existe en la medida en que sus partes están conectadas entre sí, y que puede ser destruido por la disociación de estas mismas partes. Por lo tanto, el Ser que existe por sí mismo es un ser simple» [40]

Ahora bien, ese Ser Necesario que es eterno no puede ser el universo ya que, el Ser Necesario debe poseer existencia en sí mismo y el universo no existe por sí mismo ya que el universo es contingente, Émilie de Châtelet contra los ateos materialistas escribió:

«El universo que vemos no puede ser el Ser Necesario, porque está compuesto de partes, y hay en él una sucesión continua, que es absolutamente contradictoria con los atributos que acabo de mostrar que pertenecen al Ser Necesario… Por la misma razón, la Materia y los Elementos de la Materia no pueden ser el Ser Necesario» [41]

Luego prosiguió:

«Tampoco nuestra Alma puede ser este Ser Necesario, pues sus percepciones cambian continuamente, está en perpetua variación, pero el Ser Necesario no puede variar: nuestra Alma no es, pues, el Ser Necesario» [42]

Por todo lo visto, dicho Ser Necesario debe ser transcendente, está fuera de todo lo contingente, Émilie de Châtelet explicó:

«El Ser que existe por sí mismo es, pues, un Ser diferente del universo que vemos, de la Materia que compone este Mundo, de los elementos que componen esta Materia, y de nuestra Alma; y contiene en sí mismo la razón suficiente de su existencia, y la de todos los seres que existen» [43]

Ese Ser necesario es Dios, un Ser que está fuera del universo material, es Eterno, es Imperecedero, es Inmutable, además solo puede existir un único Dios, ya que no puede haber más de un Ser Necesario, Émilie de Châtelet explicó:

«Es fácil ver por todo lo que se acaba de decir, que sólo puede haber un Ser Necesario, pues si hubiera dos Seres que existieran necesariamente, e independientemente el uno del otro, sería posible que cada uno existiera solo, y en consecuencia ni uno ni otro existirían necesariamente» [44]

Como menciona la filósofa Marcy P. Lascano, Émilie de Châtelet para demostrar la existencia de Dios se basó en los argumentos de Locke y Leibniz, aplicó sus argumentos al universo físico para deducir la existencia de Dios y posteriormente sus atributos. [45]

5- CONCLUSIÓN

La gran Émilie de Châtelet fue quien popularizó a Newton en Francia, la Enciclopedia Británica menciona que durante años su traducción a la obra de Newton fue la única hecha en el idioma francés. [46]

La Enciclopedia también menciona que Émilie fue una gran escritora sobre diversos temas: Escribió varios tratados científicos y muchas obras sobre filosofía y religión. [47]

Émilie de Châtelet fue una mujer impresionante, si ser filosofía ya es algo notable, ser experimentadora, escribir sobre matemáticas y dedicarse a otras diversas áreas te hace ser extraordinario, como menciona Élisabeth Badinter:

«¿Qué otra mujer podría haber afirmado ser a la vez física y filósofa, leer a Cicerón y Pope en el texto, cantar la ópera de noche y encontrar a Newton de día?» [48]

La Enciclopedia Biográfica de Mujeres en la Historia Mundial informa:

«Su mente era un ejemplo envidiable de profundidad y flexibilidad. Desde las matemáticas, el álgebra y la geometría hasta la física, la metafísica, la filosofía moral y la teología, mostró un interés amplio que la distinguió, no solo como una verdadera erudita de la ilustración, sino también como una erudita para todas las épocas» [49]

Émilie du Châtelet murió el 10 de septiembre de 1749, ella fue enterrada en la Iglesia parroquial de Saint-Jacques de Lunéville. [50]

Émilie se convirtió en un modelo a seguir, ella fue una inspiración para muchos filósofos y científicos, como por ejempo; Euler, Diderot, La Mettrie y Formey. [51]

Para honrar a Émilie de Châtelet, se le ha dado su nombre a un asteroide y a un cráter de Venus en su honor.

6- APÉNDICE: FRASES

«Uno de los grandes secretos de la felicidad es moderar los deseos y amar las cosas que ya están en nuestra posesión» [52]

«Si yo fuera rey reformaría el abuso que minimiza a la mitad de la humanidad. Me gustaría que las mujeres participaran en todos los derechos humanos y sobre todo, en los de la mente» [53]

«Durante muchos años gasté mi tiempo en cosas inútiles, le dediqué un tiempo extremo al cuidado de mi pelo, y descuidé mi mente y mi conocimiento» [54]

«Ese Ser, al que llamamos Dios, es un Ser Inteligente, que ve no sólo todo lo que ocurre ahora, sino todo lo que ocurriría en alguna combinación de cosas posibles, que ocurren en los Mundos que contempla incesantemente» [55]

«Siempre he pensado que el deber más sagrado de los hombres es dar a sus hijos una educación que les impida en una edad avanzada lamentar su juventud, que es la única época en la que se puede aprender de verdad» [56]

«La física es un edificio inmenso que supera los poderes de un solo hombre» [57]

«Las mujeres están excluidas por su estado de toda clase de gloria, y cuando se encuentra una con un alma suficientemente elevada, el estudio es lo único que le queda para consolarse de todas las exclusiones» [58]

«La igualdad entre hombres y mujeres serviría para crear una mejor ciencia» [59]

«Soy por derecho propio una persona completa» [60]

«El amor por el aprendizaje es la pasión más necesaria… en ella reside nuestra felicidad. Es un remedio seguro para lo que nos aflige, una fuente inagotable de placer» [61]

«Siento todo el peso del prejuicio que nos excluye [a las mujeres] tan universalmente de las ciencias» [62]

«Los que han recibido de la naturaleza un talento muy decidido pueden entregarse a la fuerza que impulsa su genio, pero son pocas las almas que la naturaleza lleva de la mano por el campo que deben despejar para su cultivo o perfeccionamiento. Menos aún son los genios sublimes, que tienen en ellos el germen de todos los talentos y cuya superioridad puede abarcar y realizar todo» [63]

«Siento todo el peso de los prejuicios que nos excluyen [a las mujeres] tan universalmente de las ciencias» [64]

«Cuando descuidamos cultivarla las ideas, son como un fuego que muere si no se le da continuamente la leña necesaria para mantenerlo» [65]

«En el universo, todas las partes están tan interconectadas» [66]

«Es cierto que hay una serie de puntos en la metafísica que se prestan a demostraciones tan rigurosas como las demostraciones de la geometría, aunque sean de diferente tipo» [67]

«Y así, las buenas hipótesis siempre serán producto de los más grandes hombres. Copérnico, Kepler, Huygens, Descartes, Leibniz e incluso el propio Newton, han ideado hipótesis útiles para explicar fenómenos complicados y difíciles. El ejemplo de estos grandes hombres, y de sus éxitos, debería hacernos ver que aquellos que desean prohibir las hipótesis de la filosofía, pretenden dañar los intereses de la ciencia» [68]

«Así, las hipótesis no son más que proposiciones probables, que tienen un mayor o menor grado de probabilidad según satisfagan un mayor o menor número de las circunstancias que acompañan a los fenómenos que queremos explicar por medio de las hipótesis. Y como un grado muy alto de probabilidad favorece nuestro acuerdo hasta tener casi el efecto sobre nosotros de la certeza, las hipótesis acaban convirtiéndose en verdades para nosotros si su probabilidad aumenta hasta tal punto que esta probabilidad puede pasar moralmente por certeza…. Por el contrario, una hipótesis se vuelve improbable en proporción al número de circunstancias encontradas para las que la hipótesis no da razón. Y, por último, se convierte en falsa cuando se descubre que contradice una observación bien establecida» [69]

«Uno de los errores que cometen algunos filósofos de nuestro tiempo es querer desterrar las hipótesis de la física; son necesarias como el andamiaje de una casa que se construye; es cierto que, cuando la casa está completamente construida, el andamiaje se vuelve inútil, pero no podría haberse levantado sin él. Toda la astronomía, por ejemplo, se basa únicamente en hipótesis; y si se hubieran evitado siempre en la física, parece que se habrían hecho menos descubrimientos. Así pues, no hay nada que retrase más el progreso de las ciencias que querer desterrar las hipótesis y persuadirse de haber encontrado el gran resorte que mueve toda la naturaleza» [70]

«Cada filósofo ha visto algo y ninguno lo ha visto todo» [71]

«Ningún libro es tan malo que no se pueda aprender nada de él, y ningún libro es tan bueno que no se pueda mejorar» [72]

«El amor al estudio es, de todas las pasiones, la que más contribuye a nuestra felicidad» [73]

«Si yo fuera rey, aboliría un abuso que hace retroceder a la mitad de la humanidad. Permitiría a las mujeres compartir todos los derechos humanos, especialmente los espirituales» [74]

«Permitiría a las mujeres compartir todos los derechos de la humanidad, y sobre todo los de la mente… Este nuevo sistema de educación que propongo sería en todos los aspectos beneficioso para la especie humana. Las mujeres serían seres más valiosos, los hombres ganarían así un nuevo objeto de emulación, y nuestros intercambios sociales, al refinar las mentes de las mujeres (que en el pasado, con demasiada frecuencia las debilitaron y estrecharon) ahora sólo servirían para ampliar sus conocimientos» [75]

 

Yoel Kesep 17/12/2021

Notas:

[1] Emilie Du Châtelet: Selected Philosophical and Scientific Writings (Edit. Judith P. Zinsser) 2009 p. 144

[2] Ana Pais, Émilie du Châtelet, la matemática embarazada que corrió contra su «sentencia de muerte» para terminar su mayor legado científico, BBC News Mundo, 17 noviembre 2019

[3] Voltaire en: Judith P. Zinsser, Emilie Du Chatelet: Daring Genius of the Enlightenment, 2007 p. 164

[4] Britannica, The Editors of Encyclopaedia. «Gabrielle-Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquise du Châtelet». Encyclopedia Britannica, 13 Dec. 2021, https://www.britannica.com/biography/Gabrielle-Emilie-Le-Tonnelier-de-Breteuil-Marquise-du-Chatelet. Accessed 16 December 2021.

[5] John H. Lienhard, No. 219 Emilie De Breteuil, Universidad de Houston

[6] <<Émilie du Châtelet>> Museum Digital:

https://st.museum-digital.de/index.php?t=people&id=38612&navlang=tl

[7] Marcelo Wesfreid, Emilie du Châtelet, la lumière de Voltaire, 18/10/2012

[8] About: Émilie du Châtelet – DBpedia:

https://dbpedia.org/describe/?uri=http%3A%2F%2Fdbpedia.org%2Fresource%2F%C3%89milie_du_Ch%C3%A2telet

[9] O´Connor, J J; Robertson, EF (Abril de 2003). «Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil Marquise du Châtelet». University of St. Andrews.

[10] María Molero Aparicio & y Adela Salvador Alcaide, «Madame de Châtelet (1706-1749)», 14 noviembre 2017

[11] Ibíd.

[12] Émilie fue la marquesa de Chastellet, el filósofo Voltaire escribió la forma «Châtelet» y se convirtió en la forma más popular para llamar a Émilie.

— O´Connor, J J; Robertson, E F (Abril de 2003). «Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil Marquise du Châtelet». University of St. Andrews

[13] Yoel Kesep, Pierre-Louis Maupertuis – Ciencia y Fe, 28/09/2021

[14] Anna Marchand, The Brilliant Émilie du Châtelet, 25 March 2018

[15] Detlefsen, Karen, «Émilie du Châtelet», The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2018 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL =

https://plato.stanford.edu/archives/win2018/entries/emilie-du-chatelet/

[16] Birkenstock, Jane M. (7 de enero de 2009). «A Love Story – Voltaire and Emilie»

[17] Émilie Du Châtelet, History of Women Philosophers:

https://historyofwomenphilosophers.org/project/directory-of-women-philosophers/du-chatelet-emilie-1706-1749/

[18] Martino, Giulio de; Bruzzese, Marina. Las filósofas. p. 204

[19] Anna Marchand, The Brilliant Émilie du Châtelet, 25 March 2018

[20] «Émilie du Châtelet: Femme de lettres, mathématicienne et physicienne française», Publié 12/01/2021

[21] Olalquiaga, Celeste (2007). «Objetc Lesson/Objet de Lux». Cabinet Magazine. Consultado el 23 de julio de 2011

[22] Ibíd.

[23] María Luisa Santillán, La labor científica de Emilie du Châtelet, 11-11-2021

[24] Newton en su obra «Principios Matemáticos sobre Filosofía Natural» publicó argumentos en favor de la existencia de Dios, su libro científico también fue usado por otros eruditos para demostrar la existencia de Dios, para más información ver la siguiente publicación:

— Yoel Kesep, Principios matemáticos de la filosofía natural: Newton y Dios, 05/07/2021

[25] Para información detallada sobre los grandes aportes a la ciencia hechos por Robert Boyle, su oposición al ateísmo, sus argumentos en favor de la existencia de Dios, ver la siguiente publicación:

Yoel Kesep, Robert Boyle – Química y Dios, 11/10/2021

https://apologeticaparaateos.wordpress.com/2021/10/19/robert-boyle-quimica-y-dios/

[26] «Boyle, Robert» en: Encyclopedia of Philosophy Passmore

[27] CUVIER, Georges. 2. Falloppio, Eustachio, Harvey, and Their Contemporaries In: Cuvier’s History of the Natural Sciences: Nineteen lessons from the Sixteenth and Seventeenth Centuries. Paris: Publications scientifiques du Muséum, 2015

[28] Robyn V. Young, Notable Mathematicians: From Ancient Times to the Present, 1998 p. 79

[29] Ana Pais, Émilie du Châtelet, la matemática embarazada que corrió contra su «sentencia de muerte» para terminar su mayor legado científico, BBC News Mundo, 17 noviembre 2019

[30] Gisela Mateos citada en: Michelle Morelos, La mujer que tradujo a Newton y amó a Voltaire, 8/mar/2013

[31] James Parton, Life of Voltaire – Volume 2 – 1881 p. 73

[32] Émilie de Châtelet, Institutions de physique, Chapitre II. De l’existence de dieu.

https://www.e-rara.ch/zut/content/pageview/1199437

[33] Ibíd.

[34] Ibíd.

[35] Ibíd.

[36] Ibíd.

[37] Ibíd.

[38] Ibíd.

[39] Ibíd.

[40] Ibíd.

[41] Ibíd.

[42] Ibíd.

[43] Ibíd.

[44] Marcy P. Lascano, Emilie du Châtelet on the Existence and Nature of God: An Examination of Her Arguments in Light of Their Sources, British Journal for the History of Philosophy 19 (4):741 – 758 (2011)

[45] Britannica, The Editors of Encyclopaedia. «Gabrielle-Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquise du Châtelet». Encyclopedia Britannica, 13 Dec. 2021, https://www.britannica.com/biography/Gabrielle-Emilie-Le-Tonnelier-de-Breteuil-Marquise-du-Chatelet. Accessed 16 December 2021.

[46] Ibíd.

[47] Élisabeth Badinter citada en: Aurélien Alvarez, «Divine Émilie» — Images des Mathématiques, CNRS, 2010

[48] Emilie du Châtelet citada en: Ana Pais, Émilie du Châtelet, la matemática embarazada que corrió contra su «sentencia de muerte» para terminar su mayor legado científico, BBC News Mundo, 17 noviembre 2019

[49] Châtelet, Émilie du (1706–1749) in: Women in World History: A Biographical Encyclopedia

[50] Robyn Arianrhod, Seducido por la lógica: Emilie Du Chatelet, Mary Somerville y la revolución newtoniana, Oxford University Press, 2012, p. 153

[51] Émilie Du Châtelet, History of Women Philosophers:

https://historyofwomenphilosophers.org/project/directory-of-women-philosophers/du-chatelet-emilie-1706-1749/

[52] Emilie Du Châtelet, Selected Philosophical and Scientific Writings (Edit. Judith P. Zinsser) 2009 p. 358

[53] Ruth Hagengruber, Emilie du Châtelet between Leibniz and Newton, 2011 p. 10

[54] Émilie de Châtelet, Institutions de physique Chapitre II. De l’existence de dieu.

https://www.e-rara.ch/zut/content/pageview/1199437

[55] Ibíd.

[56] Institutions de physique, Émilie du Châtelet, ed. París, Prault, 1740, pág. 02

[57] Emilie du Châtelet citada en: AA.VV., El libro de la física, traducción de Roberto Sorgo, 2021 p. 54

[58] Emilie du Châtelet citada en: Aurélien Alvarez, «Divine Émilie» — Images des Mathématiques, CNRS, 2010

[59] Emilie du Châtelet citada en: Lucía Montojo, Mujeres en la sombra, 2020

[60] Emilie du Châtelet citada en: Patricia Fara, Women, Science and Power in the Enlightenment, 2011

[61] Emilie du Chatelet. AZQuotes.com, Wind and Fly LTD, 2021. https://www.azquotes.com/quote/1266807, accessed December 17, 2021

[62] Judith P. Zinsser, Emilie Du Chatelet: Daring Genius of the Enlightenment, 2007 p. 164

[63] Emilie Du Châtelet, Selected Philosophical and Scientific Writings, ‎(Edit. Judith P. Zinsser) 2009 p. 44

[64] Emilie du Châtelet between Leibniz and Newton, (Edit. Ruth Hagengruber) 2011 p. 9

[65] Ibíd. p. 10

[66] Émilie Du Châtelet en: Katherine Brading, Émilie Du Châtelet and the Foundations of Physical Science, 2019

[67] Émilie Du Châtelet en: Detlefsen, Karen, «Émilie du Châtelet», The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2018 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL =

https://plato.stanford.edu/archives/win2018/entries/emilie-du-chatelet/

[68] Ibíd.

[69] Ibíd.

[70] Émilie du Châtelet, Reading Guide, Preface

https://historyofwomenphilosophers.org/duchateletreadingguide-preface/

[71] Ibíd.

[72] Ibíd.

[73] Marta Macho Stadler, «Émilie du Châtelet, una mujer para la ciencia», 28 agosto 2015

[74] Rudolf Freiburg, Entre la Literatura y las Ciencias Naturales, 2017 p. 227

[75] Emilie Du Châtelet, Selected Philosophical and Scientific Writings, (Edit. Judith P. Zinsser) 2009 p. 49

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