Heródoto, Egipto y la Biblia

HERÓDOTO, EGIPTO Y LA BIBLIA

-Yoel Kesep 25/09/2020

1- INTRODUCCIÓN
2- HERÓDOTO
3- HERÓDOTO Y LA BIBLIA
4- CONCLUSIÓN

 

1- INTRODUCCIÓN

En Europa en la era de la Ilustración varios filósofos ateos promovieron el naturalismo, según ese sistema filosófico la naturaleza es el primer principio de la realidad [1] los eventos en el mundo son una cadena ininterrumpida de causas naturales, desde dicha perspectiva de la realidad, los milagros son imposibles ya que representarían la intervención divina dentro de la cadena de causas naturales la cual es interrumpible.

Estas ideas fueron tomadas por muchos teólogos protestantes alemanes los cuales comenzaron a negar los milagros bíblicos al considerarlos imposibles, el teólogo protestante Rudolf Bultmann negó la resurrección histórica y corporal de Jesús [2] Julius Wellhausen fue un teólogo protestante que negó que Moisés fuera inspirado por Dios, para Wellhausen Moisés no escribió los cinco primeros libros de la biblia. [3]

Muchos protestantes negaron que los evangelios hayan sido escritos por discípulos personales de Jesús, en realidad, ellos desfiguraron por completo las bases de la fe cristiana, Nathan Busenitz profesor de teología histórica señaló:

«Cada primavera, en mi clase de historia de la iglesia, nos toca estudiar una breve descripción de los teólogos alemanes del siglo 19… Es una especie de cátedra deprimente… Muchos teólogos protestantes alemanes abandonaron las doctrinas históricas del cristianismo bíblico debido a la popularidad de la Ilustración… Promotores de la alta crítica, como Johann Eichhorn y David Strauss, negaron la inspiración y la infalibilidad de la Biblia. Según ellos, Moisés no escribió el Pentateuco y los cuatro evangelios no fueron escritos por Mateo, Marcos, Lucas o Juan.

Para empeorar las cosas, sugirieron que el Jesús de la Biblia no es el mismo que el Jesús real de la historia. En su «búsqueda del Jesús histórico» los críticos crearon un «Jesús» de su propia imaginación, y en esencia trataron de reducirlo a un buen tipo que nunca pudo hacer un milagro, nunca afirmó ser Dios y fue mal interpretado en gran parte por el judaísmo del primer siglo… Teólogos liberales como de Friedrich Schleiermacher a Albrecht Ritschl, trataron desmantelar las verdades de la Biblia… vemos cómo teólogo tras teólogo se salen y abandonan los rieles de los fundamentos más básicos del cristianismo bíblico» [4]

Ese pozo envenenado creado por esos protestantes que se apartaron de la ortodoxia fue una fuente inagotable para los críticos bíblicos, dado que esos teólogos habían enseñado que mitos ancestrales habían sido transmitidos de forma oral hasta que llegó un momento en que se pusieron por escrito, entonces afirmaban que los relatos bíblicos eran pura mitología desconectadas de hechos reales e históricos.

Dado que la biblia menciona que los Hebreos estuvieron en tierra de los Egipcios, los críticos bíblicos decían que eso no fue un hecho real, sino inventos fabricados por escribas los cuales no eran ciertos ya que no reflejaban la realidad del antiguo Egipto, pero los escritos del antiguo historiador griego Heródoto ayudan a demostrar que esa crítica es errónea.

2- HERÓDOTO

Heródoto de Halicarnaso (Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς) fue un historiador y geógrafo griego que vivió entre el 484 y el 425 A.C. [5] Heródoto gustaba de visitar diversos países para observar sus costumbres y estilos de vida, preguntar a personas sobre información importante de sus naciones, Heródoto informó que visitó Babilonia, también la nación de los faraones, como señala un artículo de National Geographic sobre los viajes de Heródoto:

«Visitó Egipto, recorriendo el valle de Nilo hasta la primera catarata en Elefantina (Asuán), donde acababa el Egipto antiguo, a unos mil kilómetros del mar. También visitó Mesopotamia y nos ha dejado una descripción de la famosa Babilonia y las comarcas cercanas; tal vez llegara hasta Susa. Hacia el norte, visitó las colonias griegas a orillas del mar Negro, y más allá se internó en las praderas pobladas por los errabundos escitas, en la estepa ucraniana, hasta llegar cerca de la actual Kíev. Recorrió también el norte de África, pasando por la Cirenaica y la costa de la actual Libia. Recaló un tiempo en las ciudades griegas del sur de Italia y colaboró en la fundación de la colonia de Turios» [6]

Heródoto puso por escrito todo lo visto y toda la información recopilada durante sus viajes,  Él trató los temas históricos utilizando un método de investigación sistemática, específicamente, recopilando sus materiales y luego ordenándolos críticamente en una narrativa historiográfica.

Heródoto era muy concreto escribiendo y rehúye las abstracciones; se fijaba en datos perceptibles. De ahí su lenguaje claro y sencillo que fue motivo de admiración en la Antigüedad, fue así como Heródoto escribió su monumental obra llamada «Historias». Dicha obra posteriormente fue dividida en nueve libros por un editor alejandrino. [7]

Cicerón, un filósofo, político, jurista y escritor romano llamó a Heródoto «El padre de la historia» [8]

3- HERÓDOTO Y LA BIBLIA

Los críticos bíblicos afirman que los relatos bíblicos están suspendido en el aire y no tienen una base histórica real, sobre los relatos de Egipto mencionados en la biblia han dicho que son relatos fantasiosos desconectados totalmente de la realidad de la antigua nación de los faraones, pero Heródoto ha ayudado a demostrar que esos críticos están equivocados, como bien señala Wayne Jackson:

«Los escritores liberales han afirmado durante mucho tiempo que muchos de los registros del Antiguo Testamento en realidad no poseen la antigüedad que afirman… ¿Llevan los escritos bíblicos esas marcas de precisión que uno tiene derecho a esperar si son registros históricos genuinos? ¿Reflejan las escrituras los antecedentes del pueblo hebreo dentro de un período de tiempo determinado? Afirmamos con confianza que sí, y los escritos de Heródoto se convierten en una importante fuente de información en esta controversia» [9]

Por ejemplo, en Génesis se representa a los Faraones con gran autoridad de hacer lo que deseen (40: 3, 21-22; 41:34, 41-44) Heródoto también señaló que los Faraones tenían tal autoridad y control supremo que incluso podían hacer leyes arbitrariamente (II.136, 177)

La biblia menciona que el mayordomo principal de Faraón que estaba encarcelado junto con José, soñaba con volver a su puesto y exprimir uvas maduras en la copa del rey (Génesis 40: 10-11). Algunos críticos decían que eso era un error bíblico y que los egipcios no cultivaban vides ni bebían vino de uva, pero Heródoto informó que los sacerdotes egipcios bebían «vino elaborado con uvas» (II.37)

La biblia menciona que el panadero principal en su sueño se vio a sí mismo llevando cestas de pan sobre su cabeza (Génesis 40:16). Esto históricamente es correcto tal como lo describe la biblia, Heródoto menciona que mientras las mujeres egipcias llevaban cargas sobre sus hombros, los hombres las llevaban sobre sus cabezas (II.35)

Cuando José recibió a sus hermanos que habían venido a Egipto, se les dio agua para lavarles los pies (Génesis 43:24). Heródoto escribió que existe el registro de un gobernante egipcio que tenía un reposapiés de oro «en el que se proporcionaba agua a sus invitados» para lavarse los pies. (II.172)

La biblia dice que cuando los hermanos de José regresaron de Canaán con Benjamín, el príncipe gobernante egipcio ordenó a sus sirvientes que mataran animales y prepararan un banquete al mediodía para sus parientes visitantes (Génesis 43:16). Los críticos decían que la biblia estaba en un error ya que afirmaban que los egipcios debido a su adoración a los animales, no comían carne. Pero los egipcios si comían carne de animales, Heródoto señala que sacerdotes egipcios: «Todos los días se hornean para ellos pan de maíz sagrado, y se asignan a cada uno un abundante suministro de carne vacuna y de ganso» (II.37)

El relato del Génesis dice que los egipcios no comían pan con los hebreos, porque tal práctica era una abominación desde su punto de vista religioso (43:32). Los egipcios consideraban inmundos a todos los extranjeros. Heródoto escribió como a los egipcios no les gustaba mezclarse con los extranjeros griegos, para los egipcios la carne de buey era pura, pero si había sido cortada con instrumentos de extranjeros ya no comían dicha carne.

Heródoto escribió que: «Ningún nativo de Egipto, ya sea hombre o mujer, dará un beso a un griego, o usará el cuchillo de un griego, o su escupitajo, o su caldero, o probará la carne de un buey, conocida por ser pura, si ha sido cortada con un cuchillo griego» (II.41)

La biblia menciona que cuando Jacob murió en Egipto, su hijo José ordenó a los médicos que embalsamaran al patriarca (Génesis 50: 2). Esa era práctica común en Egipto, Heródoto da una descripción detallada del proceso de embalsamamiento que comenzó con la extracción de la mayor parte del cerebro con un gancho de hierro a través de las fosas nasales, y el resto se enjuagó con drogas. La cavidad del cuerpo se llenó «con la mirra magullada más pura, con casia y cualquier otro tipo de especia» (II.86). Luego, el cuerpo fue puesto en una «caja de madera» que había sido «tallada en la figura de un hombre».

La biblia menciona que los hebreos fueron usados como esclavos para hacer ladrillos de barro (Éxodo 1:14). Los críticos decían que la biblia fallaba en ese punto, porque se sabe de monumentos egipcios que fueron hechos con ladrillos de piedra, pero Heródoto escribió que los egipcios si hacían ladrillos de barro (II.136). Esos ladrillos se utilizaron en viviendas ordinarias, tumbas, muros, etc. Los ladrillos se hicieron con barro de río y paja, se moldearon en moldes de madera y se dejaron secar al sol.

La biblia menciona que cuando Moisés era un bebé, su madre lo escondió durante tres meses por temor a la ira del Faraón. Cuando ya no pudo ocultar al niño, hizo una pequeña barca con juncos, es decir, la planta de papiro, y la colocó a la orilla del río Nilo (Éxodo 2: 3). El uso del papiro en la fabricación de barcos era claramente egipcio y no estaba de moda en otros lugares. Heródoto escribió sobre como los egipcios hacían uso de papiro en el calafateo de barcos egipcios y en la fabricación de velas (II.96)

El pentateuco menciona un Mar cercano a Egipto llamado el Mar Rojo (Éxodo 23:31) Heródoto también escribió sobre ese Mar, Heródoto escribió: «Egipto es una tierra estrecha, porque limita por un lado con los montes de Arabia, que se extienden de norte a sur, siempre hacia el sur, hacia el mar llamado Mar Rojo» (II:8)

4- CONCLUSIÓN

Muchos relatos que la biblia hace de las costumbres del antiguo Egipto y de sus zonas geográficas han sido demostrados como correctos gracias a la información histórica del antiguo Egipto, dichos relatos bíblicos no son meros inventos de escribas judíos, de ser así, los relatos no tendría conexión con la realidad, pero al contrario, dado a la exactitud histórica que tienen esos relatos quien escribió el pentateuco debió conocer personalmente el antiguo Egipto, su idioma y sus localidades.

El erudito Joseph Angus de la Universidad de Edimburgo [10] y Samuel Green de la Universidad de Londres [11] en el año de 1985 escribieron un libro titulado «Los libros de la biblia del Antiguo Testamento» en el cual después de señalar como evidencia antigua demuestra la exactitud de las descripciones del antiguo Egipto hechas en la biblia, dijeron:

«La materia contenida en el pentateuco reúne todas las condiciones que podían razonablemente esperarse en una obra escrita por Moisés, fueron escritos por un hebreo que conocía bien el Egipto y la Arabia, sus costumbres y su cultura» [12]

 

Yoel Kesep 25/09/2020

Notas:

[1] https://www.rae.es/dpd/naturalismo

[2] J. L. McKinley, Jesus and the Resurrection, 2005 p. 113

[3] Para una crítica a la hipótesis documental, ver:

http://www.apologeticspress.org/APContent.aspx?category=115&article=2518

[4] Nathan Busenitz, Qué podemos aprender de los liberales, 22 julio 2016

[5] Héctor Martínez Ruiz, Sociología 1, 2000 p. 6

[6] Heródoto: El historiador viajero, National Geographic, 25 de septiembre de 2017

[7] Mauro Armiño, Parnaso: diccionario Sopena de literatura, 1988 p. 1107

[8] María José, Historia de La Grecia Antigua, 1998 p. 330

[9] Wayne Jackson, Heródoto y la Biblia, Christian Courier, 2013

[10] ANGUS, JOSEPH (1816-1902)

https://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=bio_angus

[11] GREEN, SAMUEL GOSNELL (1822-1905)

https://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=bio_greens

[12] Joseph Angus & Samuel Green, Los libros de la biblia del Antiguo Testamento, 1985 p. 20

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